El general manager de Houston Rockets, Daryl Morey, ya no es un niño,
pero juega a diario a los vídeojuegos. Sin embargo, no lo hace para
divertirse, como la inmensa mayoría de los mortales. Morey, un loco de
las estadísticas, utiliza los videojuegos de la NBA por razones
profesionales. “No lo empleo como un juego, es una herramienta de
trabajo”, asegura Morey en Los Angeles Times.
Según la NBA, la
mitad de sus franquicias utilizan los videojuegos en el proceso de
scouting de jugadores. “La simulación es genial, e irá adquiriendo más
importancia”, afirma Morey, que se atreve incluso a formular un
ejemplo: “Imagina que estás pensando en fichar a Artest. En el juego
ves como cambiará la dinámica de tu equipo con él, programando
situaciones de ataque con una combinación de jugadores”.

El
general manager de los Rockets destaca la gran utilidad del sistema en
el caso de los rookies, de los que, en muchos casos, no hay
estadísticas ni imágenes suficientes para evaluarlos: “Por ejemplo,
puedes ver con qué frecuencia O.J. Mayo opta por irse por la derecha o
por la izquierda, o si su equipo es más efectivo cuando tira que cuando
pasa”.
Eso sí, incluso a un entusiasta de los videojuegos como
a Morey, no le queda otra que admitir las insalvables lagunas de este
sistema: “La simulación no te permite ver si un jugador sale por la
noche, no te dice cómo se comporta en el banquillo o si congenia con
los compañeros o no”.
"Eso es una chorrada de los de la NBA"
Este
novedoso sistema de scouting, empleado por algunas franquicias de la
NBA, les suena a cachondeo a los mánagers de la ACB, que restan
credibilidad a los videojuegos como herramienta de trabajo. “Me quedo
alucinado. Es cierto que los jugadores están muy logrados, pero de ahí
a utilizarlo para trabajar va un mundo”, asegura José Asensio, director
general del MMT Estudiantes.
El único modus operandi fiable que
contemplan los directores deportivos de la ACB es el tradicional. “Para
fichar es fundamental ver al jugador o el máximo número de vídeos sobre
él. Hay que tener distintas referencias de compañeros o gente que lo
conozca para saber cómo es dentro y fuera de la cancha”, explica
Asensio. “A día de hoy, no creo que los videojuegos sean válidos ni
para fichar ni para trabajar”.
Alberto
Herreros, director técnico del Madrid, es aún más radical que su
colega: “Es increíble fiarse de un videojuego para fichar, eso es una
chorrada de los de la NBA. Si yo soy el dueño de los Rockets y leo que
mi manager trabaja así, lo despido”, afirma. “Hoy día, los informes
sobre el talento y el nivel de los jugadores son muy fiables, pero
también hay que conocer su grado de compañerismo o si tiene alguna
afición peligrosa fuera de la cancha”.
José Luis Mateo, gerente
del Cajasol, abunda en el mismo sentido: “No conozco a nadie que siga a
un jugador por los videojuegos, me parece una broma. El mejor
seguimiento que se puede hacer es el directo. Es imprescindible conocer
los detalles extradeportivos y de comportamiento, y eso no se aprecia
en los vídeos”.
Por lo visto, Morey lo tendría crudo si algún día se decide a probar en la ACB. Nadie le cree.